miércoles, 6 de junio de 2012

Jueves 3 de Mayo de 2012


            Buenos días, esta noche he dormido mejor, me desperté a las 4:25 horas (porque Amando se estaba meando y quería ir al lavabo en vez de hacérselo en el pañal, cosa que no le han dejado hacer las enfermeras y encima le han regañado; ¡estaba negro esta mañana!);  pero seguí durmiendo hasta las 6, estaba aguuuusto, ¡Aaahj! es agradable sentir el peso de tu cuerpo contra el colchón; no podría describirlo mejor. Me he duchado y a las 6:30 me estaba asomando al escaparate de lo cotidiano: es curioso me ha parecido ver la línea del horizonte más alta como si el mar hubiera subido de nivel. ¡Mira! Ya tengo algo en que enredar, que retorcido soy.
            Por fin me han traído la guitarra Sara y Yemima. Como no podía ser de otro modo, hemos acabado jugando al dominó, he empezado a ganar descaradamente hasta que alguien se ha dado cuenta de que Yo en lugar de coger 7 fichas estaba cogiendo 5 de manera que las victorias eran fulminantes. A partir de ese momento se han cambiado las tornas; a sido sin querer, que nadie piense que hago trampas; me gusta ganar lo confieso pero, sin trampassssss. Acabo de ir a comprobar si la línea del horizonte estaba más baja que ésta mañana, falsa alarma está en su sitio, lo que se ve al fondo más alto es una franja de nubes que persiste todavía aunque hace un día precioso de sol. Hacerme caso vosotros mortales que estáis libres, ¡salir a pasear!, tomaros un poquito de tiempo para vivir, beberos una cervecita acompañados con alguien de vuestro agrado; que no pase éste día sin haber hecho algo, “sencillo pero significativo”; ¡caramba! que parece que nos levantamos con la intención macabra de que pase el día lo más aprisa posible; ¡día que nunca más volverá!, se pierde para siempre. No sabéis lo que se echan de menos estas cosas rutinarias que por circunstancias no se pueden hacer. Por ejemplo ésta mañana me han venido a recoger a la habitación para llevarme a la consulta del Otorrino, y lo hacen con una silla de ruedas, cuando hemos llegado me han “aparcado” hasta que me tocara el turno de visita, como me aburría me he puesto a jugar con la silla de ruedas desplazándome por el pasillo para arriba y para abajo y e empezado a pensar en las personas que no pueden andar y por las mismas en las cosas que no se pueden hacer y en estas he empezado a añorar un paseo en bici por algún paseo marítimo sintiendo la brisa marina en mi “tupida melena ondeando al viento”, comerme un bocata de chorizo sentado en la arena, que ésta me atravesara los calzoncillos, me da igual, me da igual; tracatra tracatra tracatra Y NO PUEDO, ¡mierd…!.
20 horas. Hace un momento e estado mesengeando con mi cuñado Manolo y nos hemos visto vía videoconferanssss, ha estado bien es gratis y te ves ipso facto, los tiempos cambian que es una barbaridad. Voy a tomarme mi chocolatito de la Nuit, arribederchi. Mi dirección en el Messenger es: miguel60sanchez@hotmail.com.
23:13 horas, acabo de concluir la lectura del libro “La Venus del Cuadro”, fantástico y además acaba bien. Acto seguido he leído el cap. 27 Afrontar los malos momentos, del libro “Aprendiz de Sabio” de Bernabé Tierno, magnífico libro que recomiendo leer masticándolo lentamente; y que viene al hilo de la reflexión anterior sobre las cosas sencillas de la vida. Dice así en parte: cita a Leon Tolstoi que dice sobre la felicidad, “El secreto de la felicidad no consiste en hacer siempre lo que se quiere, sino en querer siempre lo que se hace”. Dice entonces textualmente que: La diferencia entre una persona que casi siempre se siente feliz de otra que con frecuencia se siente desdichada, no está en la cantidad de malos momentos que la vida le depara, sino en la forma de afrontarlos. El aprendiz de sabio saborea y disfruta hasta el último rayo de sol de los días esplendorosos y llenos de luz, pero también adapta las pupilas de su mente y de su espíritu a las tinieblas de los días aciagos y tenebrosos y espera, con gozo, que pasen; como todo pasa en esta vida. En definitiva, acepta lo irremediable sin hacer un drama, sin perder la paz y la compostura del espíritu y viste de felicidad la desdicha siempre que le es posible.
 Sed felices haciendo felices a los demás. Buenas noches querido Diario.

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