Buenos días
son las 9:30 h., acabo de desayunar hace un ratito y e estado en la cama hasta
las 8:20 h. aunque llevaba despierto desde las 3:30 h., ¡no hay manera! aunque
me acuesto reventado y me duermo enseguida, a las tres horas y media me
despierto irremediablemente. 9:47 h. me acaba de llamar mi amigo Marcelino que
está esperando como dice el en la parada del autobús, vaya que le han dado el
alta ¡suerte campeón! Y ven a verme que yo tengo para rato aquí. Sí, antes de
las 9:00 h. ha venido la doctora Venegas con el semblante compungido y me ha
dicho que, como era previsible los resultados de la Gamma grafía de ayer han
revelado que persiste la infección aunque “sin tanta fuerza” y que de por sí es
un proceso muy largo y no parece que en éste caso vaya a ser diferente, de
manera que tengo que poner en marcha la “aceptación” para concentrar mis
energías en la curación.
Anoche fue
una gozada ver la cara de asombro de Patricia ante las contundentes evidencias
de que yo tenía razón en que no me produzco daño alguno al pincharme la Heparina , le asomo una
sonrisa de oreja a oreja y me dijo con énfasis ¡pues te las pones tu! Hoy hay
tres puntitos con el pinchazo de anoche en mi vientre en lugar de tres moratones
o dolorosos bultos. ¿Cómo es posible que un paciente lo haga mejor que todo un
cuadro de enfermeras/os? Bueno, soy un caso excepcional y modestia aparte llevo
diciéndoles a los médicos desde que entré aquí que “Yo, no soy igual que los
demás” añadiendo para quitarle hierro que “soy rarito” “raro, raro, raro” como
decía el padre de Julio Iglesias. Hoy espero la visita de mi Madre, Esposa,
Hija mayor y amiga Isabel Cervera que me ha dicho me dejaría un libro del que
disfrutó mucho.
22:06 h.
Buenas noches, bueno estoy rebosante de satisfacción, ésta tarde como te dije
querido diario han venido mi Esposa, Madre e Hija, mis cuñados Chelo y Manolo además mis amigos Eduardo, Georgi e Isabel,
que me ha dejado un libro titulado “los Guardianes del Libro” del que me ha
asegurado disfrutó mucho y está convencida que tendrá el mismo efecto en mi. También he recibido correos que me han
hecho ilusión, por que de mi esposa, cuñada y amiga Isabel ya recibo de
ordinario pero hoy he recibido correos de mis amigos Eduardo e Isaac Díaz “el
fenómeno” que me tiene preparadas sorpresitas
musicales de LOS GRANDES DEL ROCK, para que no me aburra. ¡Bueno! Y me
olvidaba mencionar el delicioso taco de chorizo que me ha traído Sara (ya
empieza ésta a entrar en razones) para merendar y dos donuts “originales” (por
que la razonable no me ha dejado comer uno más) que me a traído mi cómplice del
alma, el cuñaaaao Manolito “el grande” (eran para las enfermeras, pero mejor
que no , que no mola que se pongan gorditas…por aquello de…el…efecto opti…bueno
de la salud, ¡que tienen que cuidarnos carambassss! Se me entiende ¿no?)
Hoy voy a compartir contigo la
lección 1 Tu prenda de felicidad; de confección propia. Del libro “Aprendiz de
sabio” de Bernabé Tierno, que comienza con la cita de Séneca: Felicidad es no
necesitarla.
El
comentario dice en parte así: Confecciónate tu propia prenda de la felicidad,
fabrícatela a tu gusto, llévala siempre puesta, bien ceñida a tu piel y no esperes inútilmente, a que algo o
alguien te la regale o te la preste. Porque algo tan personal e
intransferible como la felicidad es un
producto de producción propia.
No hay que
darle más vueltas, está en nuestras manos hacernos
el traje de una vida de felicidad y de ganas de vivir a nuestra medida con la tela del entusiasmo, del optimismo,
del amor a la vida y, del sentirnos a gusto con lo que somos y tenemos.
Pero si elegimos la tela del derrotismo, del lamento y de la actitud mental
negativa, nos estaremos vistiendo del traje del pesimismo, de la desgracia y
del sufrimiento.
Pocas personas llegan a entender
que nada ni nadie puede proporcionarles
es felicidad que ansían desesperadamente. Nace del interior y es un
sentimiento tan absolutamente personal que si no aprendemos a buscarla y a
confeccionarla a nuestra medida, el frío del desamparo, de la soledad y de la
desgracia puede acompañarnos de por vida.
Así que ¡A
coser!, ¡Manos a la obra “marditos roedores”! Buenas noches, querido diario.
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