miércoles, 6 de junio de 2012

Miércoles 9 de Mayo de 2012


            Buenos días son las 9:30 h., acabo de desayunar hace un ratito y e estado en la cama hasta las 8:20 h. aunque llevaba despierto desde las 3:30 h., ¡no hay manera! aunque me acuesto reventado y me duermo enseguida, a las tres horas y media me despierto irremediablemente. 9:47 h. me acaba de llamar mi amigo Marcelino que está esperando como dice el en la parada del autobús, vaya que le han dado el alta ¡suerte campeón! Y ven a verme que yo tengo para rato aquí. Sí, antes de las 9:00 h. ha venido la doctora Venegas con el semblante compungido y me ha dicho que, como era previsible los resultados de la Gamma grafía de ayer han revelado que persiste la infección aunque “sin tanta fuerza” y que de por sí es un proceso muy largo y no parece que en éste caso vaya a ser diferente, de manera que tengo que poner en marcha la “aceptación” para concentrar mis energías en la curación.
            Anoche fue una gozada ver la cara de asombro de Patricia ante las contundentes evidencias de que yo tenía razón en que no me produzco daño alguno al pincharme la Heparina, le asomo una sonrisa de oreja a oreja y me dijo con énfasis ¡pues te las pones tu! Hoy hay tres puntitos con el pinchazo de anoche en mi vientre en lugar de tres moratones o dolorosos bultos. ¿Cómo es posible que un paciente lo haga mejor que todo un cuadro de enfermeras/os? Bueno, soy un caso excepcional y modestia aparte llevo diciéndoles a los médicos desde que entré aquí que “Yo, no soy igual que los demás” añadiendo para quitarle hierro que “soy rarito” “raro, raro, raro” como decía el padre de Julio Iglesias. Hoy espero la visita de mi Madre, Esposa, Hija mayor y amiga Isabel Cervera que me ha dicho me dejaría un libro del que disfrutó mucho.
            22:06 h. Buenas noches, bueno estoy rebosante de satisfacción, ésta tarde como te dije querido diario han venido mi Esposa, Madre e Hija, mis cuñados Chelo y Manolo  además mis amigos Eduardo, Georgi e Isabel, que me ha dejado un libro titulado “los Guardianes del Libro” del que me ha asegurado disfrutó mucho y está convencida que tendrá el mismo efecto en  mi. También he recibido correos que me han hecho ilusión, por que de mi esposa, cuñada y amiga Isabel ya recibo de ordinario pero hoy he recibido correos de mis amigos Eduardo e Isaac Díaz “el fenómeno” que me tiene preparadas sorpresitas  musicales de LOS GRANDES DEL ROCK, para que no me aburra. ¡Bueno! Y me olvidaba mencionar el delicioso taco de chorizo que me ha traído Sara (ya empieza ésta a entrar en razones) para merendar y dos donuts “originales” (por que la razonable no me ha dejado comer uno más) que me a traído mi cómplice del alma, el cuñaaaao Manolito “el grande” (eran para las enfermeras, pero mejor que no , que no mola que se pongan gorditas…por aquello de…el…efecto opti…bueno de la salud, ¡que tienen que cuidarnos carambassss! Se me entiende ¿no?)
                        Hoy voy a compartir contigo la lección 1 Tu prenda de felicidad; de confección propia. Del libro “Aprendiz de sabio” de Bernabé Tierno, que comienza con la cita de Séneca: Felicidad es no necesitarla.
            El comentario dice en parte así: Confecciónate tu propia prenda de la felicidad, fabrícatela a tu gusto, llévala siempre puesta, bien ceñida a tu piel y no esperes inútilmente, a que algo o alguien te la regale o te la preste. Porque algo tan personal e intransferible como la felicidad es un producto de producción propia.
            No hay que darle más vueltas, está en nuestras manos hacernos el traje de una vida de felicidad y de ganas de vivir a nuestra medida con la tela del entusiasmo, del optimismo, del amor a la vida y, del sentirnos a gusto con lo que somos y tenemos. Pero si elegimos la tela del derrotismo, del lamento y de la actitud mental negativa, nos estaremos vistiendo del traje del pesimismo, de la desgracia y del sufrimiento.
           Pocas personas llegan a entender que nada ni nadie puede proporcionarles es felicidad que ansían desesperadamente. Nace del interior y es un sentimiento tan absolutamente personal que si no aprendemos a buscarla y a confeccionarla a nuestra medida, el frío del desamparo, de la soledad y de la desgracia puede acompañarnos de por vida.
            Así que ¡A coser!, ¡Manos a la obra “marditos roedores”! Buenas noches, querido diario.

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