lunes, 18 de junio de 2012

Lunes 18 de Junio de 2012


            12:23 h. Buenos días amigo, hoy hace sesenta y tres días ininterrumpidos de permanencia en el hospital desde que fui ingresado por segunda vez el pasado 17 de Abril de 2012, el Sábado tuve problemas con la enfermera de la mañana, a la que no voy  a nombrar por respeto a su ineficacia que bastante tiene la pobre. Tenía que extraerme sangre y en lugar de proceder como sus compañeros, empezó desmontando el equipo adherido al catéter complicando muchísimo las cosas, después dejó la vía manchada de sangre al punto que ésta mañana no refluía y le ha sido imposible a la extractora suplente Nuria sacar sangre por ésta vía para la analítica de hoy y me ha tenido que pinchar. Tuve que amenazar a esta enfermera con quejarme a la supervisora de planta si no me dejaba limpia la vía, pues insistía en que eso no tenía ninguna importancia, al final ante mi insistencia, recurrió a su compañera Susana que fue quien procedió a limpiarla aunque el mal ya estaba hecho. Esta mañana cuando han venido los doctores les he pedido que mandaran alguien con experiencia a intentar recuperar ésta vía que es la central y la que dicen mejor funciona en el catéter, gracias a Dios ya está solucionado el problema. Por la tarde vino a visitarme Marcelino, un excompañero que tuve en la habitación C117 del pabellón C 3 y con el que hice una buena amistad y seguimos en contacto mediante mails y teléfono. Pasamos una tarde deliciosa en tertulia con mi compañero actual Francisco y mi esposa Sara, el Domingo sin embargo lo pasé fatal, se me hizo larguísimo a pesar de la visita de mi esposa e hija menor Eunice y de las cositas extras que me trajeron como los deliciosos buñuelos de bacalao que me hizo mi esposa y que suponen un refrigerio ante la monótona y repetitiva comida del hospital; es horrible, las horas se hacen eternas, no tienes ganas de hacer nada y así un día tras otro; al final cuando se llevan tantos días aquí cuesta de sobrellevar. 14:39 h. Acabo de comer, una porción de salmón, porque no me gustaba el primer plato, una naranja y una gelatina de limón ¡ah! y unas almendras saladas que tenia en mi “despensa” para casos de emergencia. Hoy me he puesto delante del ordenador con la intención de pasar entretenida la mañana, no quiero que me pase como ayer con el aburrimiento, por otro lado estoy un poco nervioso o más bien ansioso porque mañana me harán un aspirado medular y en unos días me darán un resultado aunque sea provisional de mi situación con respecto a la leucemia; resultado que estoy convencido será favorable pues cuando abordamos esta segunda quimioterapia, que además es de consolidación, solo tenía un 1% de glóbulos blancos cancerígenos. Cuando te anuncian que tienes una leucemia mieloide aguda te dan un gran susto pero las cosas pueden resultar diferentes; siempre hay que tener confianza.
            21:57 h. Esta tarde han venido a verme además de mi esposa Sara, mis amigos Isabel Cervera y Eduardo Martínez, Isabel me ha traído otro libro “El Capitán Alatriste” de Arturo y Carlota Pérez Reverte y le he devuelto el de “La ciudad prohibida” que me a gustado mucho, después de cenar se han marchado. Bueno ya queda menos para mañana, en la tele están televisando el partido de España contra Croacia, de momento van cero a cero, está muy reñido, si perdemos no nos clasificaremos, a mí me da igual pero lo comento ¿Quién ganará?... Buenas noches querido amigo.

¿POR QUÉ NOS MOLESTAN LOS DEMÁS?

SE CUENTA que el científico Albert Einstein dijo en cierta ocasión que en este triste mundo es más difícil vencer un prejuicio que dividir un átomo. Algunos promueven la idea errónea de que ciertas razas son superiores y otras inferiores, y el nacionalismo anima a la gente a ver a su país nativo como superior a todos los demás. Pero los prejuicios raciales o nacionales están directamente en conflicto con las verdades bíblicas de que Dios “hizo de un solo hombre toda nación de hombres” Hechos 17:26 y que “Dios no es parcial, sino que, en toda nación, el que le teme y obra justicia le es acepto” Hechos 10:34, 35. Pero a menudo hasta en países que afirman ser cristianos, muchas personas no pueden conseguir la igualdad que buscan.
Gálatas 5:19-21 dice: ”Ahora bien, las obras de la carne son manifiestas, y son: fornicación, inmundicia, conducta relajada, 20 idolatría, práctica de espiritismo, enemistades, contiendas, celos, arrebatos de cólera, altercaciones, divisiones, sectas, 21 envidias, borracheras, diversiones estrepitosas, y cosas semejantes a estas. En cuanto a estas cosas, les aviso de antemano, de la misma manera como ya les avisé, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.
El odio que causa las contiendas y el dolor del día moderno proviene de una hostilidad intensa que a menudo es maliciosa. Puede ser una enemistad constante para con cierta gente o pueblo. Tal odio es como fuego consumidor. Cuando se descontrola puede ser mortífero, como muy bien lo sabemos. ¿Qué lo causa? En primer lugar, la manera como a veces se enseña la historia a los jóvenes puede influir en el entero punto de vista de ellos respecto a ciertas naciones y pueblos. Hay que admitir que las influencias del hogar contribuyen a ello. Los niños difícilmente pueden pasar por alto las declaraciones despectivas referentes a otra raza u otro pueblo. Por otra parte los propagandistas tienen culpa también. Seamos jóvenes o ancianos, lo que oímos puede influir en nuestra manera de pensar. Por ejemplo, cuando alguien escucha cierta propaganda política, puede llegar a odiar a ciertas personas debido a que algún astuto manipulador de la mente las estereotipa incorrectamente
Génesis 8:21 señala: Y Jehová empezó a oler un olor conducente a descanso, de modo que dijo Jehová en su corazón: “Nunca más invocaré el mal sobre el suelo a causa del hombre, porque la inclinación del corazón del hombre es mala desde su juventud; y nunca más asestaré un golpe a toda cosa viviente tal como he hecho”. En el mundo actual “las obras de la carne” están a la orden del día y es más patente que nunca que la gente carece de la capacidad y la voluntad de decir no, según el Buró Federal de Investigación (FBI), en Estados Unidos “los prejuicios raciales fueron la causa de más de la mitad de los 7.755 crímenes de odio cometidos en 1998 y denunciados al FBI”. Algunos de los motivos de los demás crímenes de odio eran los prejuicios debidos a la religión, el origen étnico o nacional y las discapacidades. Lo cual indica que estamos viviendo en “los últimos días” a los que aludió Pablo cuando predijo: “Se presentarán tiempos críticos, difíciles de manejar. Porque los hombres serán amadores de sí mismos, amadores del dinero, presumidos, altivos, blasfemos, [...] sin autodominio” 2 Timoteo 3:1-3.
¿Cómo puede un mundo alejado de Dios poner en práctica la exhortación de  Filipenses 4:8 “Finalmente, hermanos, cuantas cosas sean verdaderas, cuantas sean de seria consideración, cuantas sean justas, cuantas sean castas, cuantas sean amables, cuantas sean de buena reputación, cualquier virtud que haya y cualquier cosa que haya digna de alabanza, continúen considerando estas cosas”? Y obedecer el mandato de Filipenses 2: 4 “No vigilando con interés personal solo sus propios asuntos, sino también con interés personal los de los demás”
¡Que diferente sería la convivencia con “los demás” de actuar así!




    

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