Hoy
me sorprendió el día con una oportuna llamada de mi querida esposa a las 6:55
h., por lo visto me volví a dormir más o menos profundamente, después de
despertarme a las 3:37 h. de la madrugada, al punto de que no me e enterado de
cuando han venido a cambiarle los pañales a mi compañero Amando Amor, a las
6:00 h. de la mañana como hacen todos los días. A las 10:00 h., vino la doctora
a confirmarme lo que e estado esperando todo el fin de semana; que hoy se
reunían a las 8:00 h. los hematólogos para decidir qué van ha hacer conmigo, si
me trasladan de planta y retoman ellos mi caso o si seguiré aquí a cargo de los
Otorrinos . Y con esa incógnita comienza el día.
11:45
h. acabo de venir del patio, e ido a visitar a la rosa y a deleitarme con su
aroma, está preciosa y nadie la ha hecho daño; resiste de momento. Hace unos
días Ana una joven y entusiasta enfermera que me atendió una tarde, al ver la
guitarra me mencionó, que un tal Antonio, músico de profesión, intérprete de
Jazz para ser más exactos pululaba en silla de ruedas por el patio y me dio una
descripción que me ha servido para reconocerlo. Aprovechando que se paraba a
contemplar la rosa me dirigí a él y me he dado a conocer cambiando impresiones
sobre la música, la vida y nuestras circunstancias. Cuando le dije que tenía la
guitarra se le han iluminado los ojos; ¡que bueno! ¿Verdad? Espero que me pueda
enseñar cosas inimaginables para mí.
Esta
tarde ha venido Sara a visitarme y e descargado en ella mi frustración,
desesperación, saturación, hartazgo, hastío y un largo etc., por la misma
monótona y aburrida comida de todos los días, ¡Necesito un buen bocadillo de
jamón, chorizo, atún, sardinas, queso, anchoas con pimentón de la Vera , de calamares de mierda
aunque sea!, ¡por favor! ¿Cuánto tiempo más tendré que soportar ésta ignominia?
Son las 21:24 h., acaba de marchar hará 20 minutos escasos Enrique Masegosa un
buen amigo de la familia, y cómo siempre me ha traído de los productos que
comercializa en su negocio de máquinas expendedoras; ¡una bolsa con micados,
zumos y barritas de pan con pipas! Fuuuuhhhh… ¡Dios! menos mal que trajiste al
mundo almas caritativas. Muchísimas gracias.
Hoy
no quería escribirte querido diario ni compartirte, porque estoy envenenado y
no quiero contagiarte/giaros, pero sino; ¿de que serviría un diario? ¡Bastante
triste es para mí!, así que querido compañero de viaje, te ruego que me
aguantes y te prometo esforzarme; ¡para que vengan días mejores!
Hoy
e escogido del libro “Aprendiz de sabio” de Bernabé Tierno, el capítulo 4
Felicidad día a día, que comienza
con la cita de Confucio: Sólo puede ser feliz siempre, el que sepa ser feliz
con todo. Y dice así en parte:
Quien
solo se siente feliz y a gusto consigo mismo cuando las cosas le salen bien, lo
normal es que con frecuencia se sienta desgraciado. “Felicidad es no
necesitarla” dijo Séneca o lo que es lo mismo, tú ya eres felicidad; lo que ocurre es que, en lugar de vivir la
dicha y el privilegio de nuestra propia vida, de lo que somos, nos dedicamos a buscar la razón de nuestra
alegría y ganas de vivir en lo que pueden ofrecernos las personas, las cosas o
las circunstancias; por ejemplo que el día amanezca soleado o nublado o que
las personas con las que vives o trabajas te hagan grata la jornada. Hasta que
no asumas que tú ya eres felicidad y que nadie
puede proporcionarte algo que sólo depende de ti, no habrás avanzado nada.
La
felicidad es una actitud personal interior, pensada y decidida ante la vida,
como talante, como opción saludable. El aprendiz de sabio es consciente de que la felicidad es posible y depende del tipo
de respuesta que dé en cada situación, momento o circunstancia. Como bien
dijo M. Katzeff, “El hombre interpreta la partitura que él mismo ha compuesto y vive la vida que él mismo hace”.
Antes te dije que me esforzaría para que
vengan días mejores; intentaré aplicarme el cuento. Buenas noches querido
diario.
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