miércoles, 6 de junio de 2012

Lunes 7 de Mayo de 2012


            Hoy me sorprendió el día con una oportuna llamada de mi querida esposa a las 6:55 h., por lo visto me volví a dormir más o menos profundamente, después de despertarme a las 3:37 h. de la madrugada, al punto de que no me e enterado de cuando han venido a cambiarle los pañales a mi compañero Amando Amor, a las 6:00 h. de la mañana como hacen todos los días. A las 10:00 h., vino la doctora a confirmarme lo que e estado esperando todo el fin de semana; que hoy se reunían a las 8:00 h. los hematólogos para decidir qué van ha hacer conmigo, si me trasladan de planta y retoman ellos mi caso o si seguiré aquí a cargo de los Otorrinos . Y con esa incógnita comienza el día.
            11:45 h. acabo de venir del patio, e ido a visitar a la rosa y a deleitarme con su aroma, está preciosa y nadie la ha hecho daño; resiste de momento. Hace unos días Ana una joven y entusiasta enfermera que me atendió una tarde, al ver la guitarra me mencionó, que un tal Antonio, músico de profesión, intérprete de Jazz para ser más exactos pululaba en silla de ruedas por el patio y me dio una descripción que me ha servido para reconocerlo. Aprovechando que se paraba a contemplar la rosa me dirigí a él y me he dado a conocer cambiando impresiones sobre la música, la vida y nuestras circunstancias. Cuando le dije que tenía la guitarra se le han iluminado los ojos; ¡que bueno! ¿Verdad? Espero que me pueda enseñar cosas inimaginables para mí.
            Esta tarde ha venido Sara a visitarme y e descargado en ella mi frustración, desesperación, saturación, hartazgo, hastío y un largo etc., por la misma monótona y aburrida comida de todos los días, ¡Necesito un buen bocadillo de jamón, chorizo, atún, sardinas, queso, anchoas con pimentón de la Vera, de calamares de mierda aunque sea!, ¡por favor! ¿Cuánto tiempo más tendré que soportar ésta ignominia? Son las 21:24 h., acaba de marchar hará 20 minutos escasos Enrique Masegosa un buen amigo de la familia, y cómo siempre me ha traído de los productos que comercializa en su negocio de máquinas expendedoras; ¡una bolsa con micados, zumos y barritas de pan con pipas! Fuuuuhhhh… ¡Dios! menos mal que trajiste al mundo almas caritativas. Muchísimas gracias.
            Hoy no quería escribirte querido diario ni compartirte, porque estoy envenenado y no quiero contagiarte/giaros, pero sino; ¿de que serviría un diario? ¡Bastante triste es para mí!, así que querido compañero de viaje, te ruego que me aguantes y te prometo esforzarme; ¡para que vengan días mejores!
            Hoy e escogido del libro “Aprendiz de sabio” de Bernabé Tierno, el capítulo 4
Felicidad día a día, que comienza con la cita de Confucio: Sólo puede ser feliz siempre, el que sepa ser feliz con todo. Y dice así en parte:
            Quien solo se siente feliz y a gusto consigo mismo cuando las cosas le salen bien, lo normal es que con frecuencia se sienta desgraciado. “Felicidad es no necesitarla” dijo Séneca o lo que es lo mismo, tú ya eres felicidad; lo que ocurre es que, en lugar de vivir la dicha y el privilegio de nuestra propia vida, de lo que somos, nos dedicamos a buscar la razón de nuestra alegría y ganas de vivir en lo que pueden ofrecernos las personas, las cosas o las circunstancias; por ejemplo que el día amanezca soleado o nublado o que las personas con las que vives o trabajas te hagan grata la jornada. Hasta que no asumas que tú ya eres felicidad y que nadie puede proporcionarte algo que sólo depende de ti, no habrás avanzado nada.
            La felicidad es una actitud personal interior, pensada y decidida ante la vida, como talante, como opción saludable. El aprendiz de sabio es consciente de que la felicidad es posible y depende del tipo de respuesta que dé en cada situación, momento o circunstancia. Como bien dijo M. Katzeff, “El hombre interpreta la partitura que él mismo ha compuesto y vive la vida que él mismo hace”.
              Antes te dije que me esforzaría para que vengan días mejores; intentaré aplicarme el cuento. Buenas noches querido diario.

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