jueves, 12 de julio de 2012

Jueves 12 de Julio de 2012


10:19 h. Buenos días apreciado amigo, hace un día precioso, soleado aderezado con una suave pero persistente brisa que refresca el ambiente, la temperatura oscilará entre los 30º y 19º, soportable ¿verdad?. El pasado martes día10 estuve en el hospital para las visitas de control, la última fue en el Hospital de día de hematología con el doctor Esquirol, me dijo que las analíticas de ese día revelaban un pronostico favorable pues los niveles de glóbulos rojos, plaquetas y la ausencia de blastos eran buenos así que mi ingreso no era urgente - te recuerdo que la semana pasada se previó para el día 11 – y me citó para el próximo día 24 en su consulta, si no me requieren antes para ingresar. Cuando llego a casa todo el mundo me pregunta expectante ¿Qué te ha dicho el médico? mi esposa, mi madre, mis hijos, como si esperaran algún cambio revelador y se enfadan conmigo ante mi actitud, como te diría yo;  ¿indiferente, despreocupada? La verdad es que he alcanzado un nivel de aceptación de mi estado que desconcierta a los demás. Se me saltan las lágrimas al pensarlo. La vida es un don inapreciable ¿cómo se puede aceptar con serenidad y resignación,  la posibilidad de perderla? Voy a cumplir 52 años y ¡me quedan tantas cosas por vivir, experimentar y hacer! Pero no puedo evitarlo, forma parte de mi carácter y en cierta manera también supone una ventaja, pues se afronta  la realidad con valentía y honor, valores atesorados en mi corazón desde mi infancia. Ayer miércoles día 11 fui a la playa con mi esposa, entre Vilassar y Cabrera de Mar hay un acceso bajo las vías del tren que te pone a pié de playa, estuvimos paseando por la orilla pues no puedo bañarme debido al riesgo de coger una infección en el catéter. Pero fue agradable el contacto del agua en los pies. Era una sensación extraña, parecía como si me hallara en otra dimensión desde la que yo fuera espectador privilegiado sin ser visto por los demás. Miraba a los niños felices jugando en la orilla entusiasmados con el refluir de las olas y el embate posterior de las mismas; veía a padres jóvenes jugando con sus pequeños y me veía a mi hace unos años, bastantes ya aunque parece que fuera ayer, en los que yo jugaba con mis hijos en la playa lanzándolos por los aires despanzurrándolos en el agua, cosa que divertía tanto a mis hijos como a mí ¡que bruto era! Ayer me parecía que había bebido la vida a tragos largos, que había pasado demasiado deprisa y sentí nostalgia por los tiempos pasados que solo podré revivir si me deja la vida, y si alguno de mis cuatro hijos nos hacen abuelos. ¿Sabes lo que me supone un reto; esta sensación de inutilidad que supone la convalecencia y evolución de mi enfermedad; toda mi vida parada, estacionada, con la incertidumbre de no saber por cuanto tiempo. Eso si que no me tiene indiferente paradójicamente. Mmmmm, insisto, hace un día precioso y corre una brisa reconfortante que lo hace más agradable si cabe, ¡que bien se debe estar a la orilla del mar! ¡Haz algo significativo! que convierta éste día en uno especial, porque nunca más volverás a vivirlo.

NO OLVIDES DAR LAS GRACIAS

            ¿Cuándo fue la última vez que recibiste una nota de agradecimiento? ¿Cuándo fue la última vez que enviaste una?
            En esta era de las cibercomunicaciones, las notas de agradecimiento escritas a mano se han convertido en una especie en peligro de extinción. Sin embargo, dar las gracias por escrito es una manera especial de hacerles saber a los demás que apreciamos sus muestras de amabilidad. Hallaras útiles estas sugerencias,
1-Escribe la nota a mano para darle un toque personal. 2-Dirígete al destinatario por su nombre. 3-Si la nota es para agradecer un obsequio, menciónalo y dile a la persona como planeas usarlo y 4-Al final, da las gracias de nuevo. Otras sugerencias: * Cuando recibas dinero, no menciones cantidades. Solo dí algo como: “Gracias por tu generoso obsequio. Pienso usarlo para…”. * El objetivo de la nota es agradecer el detalle en cuestión y nada más. Evita la tentación de incluir largas historias sobre tus últimas vacaciones o tu reciente estancia en el hospital. * Si el regalo no te sirve como quisieras, no hagas mención de ello. Sería de mal gusto decir algo como: “Gracias por la camisa. Aunque me quedó grande, te agradezco que pensaras en mí”.
            Una nota de agradecimiento causa una buena impresión en el destinatario. La próxima vez que alguien te haga un regalo o te trate con hospitalidad y bondad, demuéstrale que no diste por sentado el gesto. Nunca olvides dar las gracias (¡Despertad! Julio 2012)

 

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