Desde el ventanal de la sala de
estar en la planta C3 del hospital de la Santa Creu y Sant Pau de Barcelona, veo la torre
Agbar que se yergue majestuosa, imponente, rompiendo los esquemas de la ciudad;
me pregunto para qué tanto edificio, si estará ocupado en su plenitud, lo
grande que debe ser por dentro in situ; a salido el sol y éste se refleja en su
costado izquierdo mientras que por el derecho está flanqueada por la calle
Independencia que desde mi perspectiva arranca del hospital en diagonal
pareciendo abrirse camino hacia el mar; se que no llega directo hasta él pero
lo parece y ¡me hace ilusión!, pues la visión a lo lejos de éste me conforta y
transporta a expectativas pospuestas en estos momentos penosos para mí; en
frente tengo el antiguo hospital y por detrás de éste emergen casi con timidez
las agujas de la sagrada familia… ya no se construye así; a lo lejos un poco a
la derecha de la torre Agbar, como a la distancia de los extremos equidistantes
por cinco, de la parte trasera del carro de la
Osa Mayor hasta la estrella Polar, vista
una noche clara en el cielo estrellado; se yerguen también en competencia las
Torres de Mapfre, también acariciadas dulcemente por el sol y privilegiadamente
posicionadas cerca del mar. 1 de Mayo de 2012, a salido el sol ¡que
bueno!, a las 6:30 cuando me senté a contemplar el despertar de la ciudad como
hago todos los días me volvió a invadir
la idea que por días persistía en mi mente, de plasmar mis sentimientos y
anhelos sobre el papel; no se si por
aburrimiento o porque mi estado emocional se viene por momentos abajo; nunca
imagine que la vida pudiera parase tan derepente arrinconadote sin poder hacer
nada mas que esperar, perdiendo el control de tu cotidaniedad; por otra parte
no deja de ser una gran lección de humildad pues siempre me creí invencible,
aunque el tiempo y lo que sucedía a otros a mi alrededor me hacía reflexionar de
tanto en tanto en, que igual que a los demás, también aquello malo me podía pasar
a mí; sí, el tiempo nos hace ver cuan vulnerables somos.
Estoy leyendo mucho, Narciso mi buen
amigo me regalo el libro “Aprendiz de Sabio” de Bernabé Tierno en una primera
instancia y más tarde “La Fe
en Marcha” del hermano A. H. Macmillan y otro de Bernabé Tierno “Sabiduría
Esencial”, estos de contenido para reflexionar; Eva la hija de Marcelino Samsó
compañero de habitación con el que he forjado una bonita amistad, me regaló el
libro “El niño del pijama a rayas” y el día de Sant Jordi, una asociación que
presta una labor de voluntariado a los enfermos en el hospital para
proporcionarles lectura, me regalo uno del autor Fernando Sánchez Dragó
“Soseki, inmortal y tigre” libros que devoré en pocos días; ayer día 30 de
Abril del presente me volvieron a traer los de la asociación dos libros más “la Venus del Cuadro” del que ya
voy por la página 149 y estoy disfrutando mucho, y “El Faro” que también parece
ser interesante; lo que son las cosas yo ávido lector de enciclopedias leyendo
novelas históricas y de entretenimiento. Hoy me ha llamado mi amigo Marcelino
para interesarse por mi estado anímico, ¡que grande es!, tiene el Don y la Sensibilidad de
transmitirte su entusiasmo, le he tenido que interrumpir para atender al
Otorrino, que por cierto no me ha traído
buenas noticias pues me ha notificado que no será posible darme el alta para
continuar el tratamiento vía ambulatorio, así que “Espartano,¡fuerza y honor!”,
no me queda otra, aunque esto va para largo; y yo que pensé que este diario no
iba a durar mucho ¿se me ocurrirán más cosas que decir?.
Esta tarde han venido a verme
Sara, Eunice y Carmen Martínez, después de marchar Carmen hemos jugado los
tres unas partida de Rummy, ¡las he
ganado todas!; tengo que confesarlo, Me gusta ganar. Buenas noches y hasta
mañana querido diario.
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